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REPORTAJE SOBRE EUROPASTRY EN
LA SECCIÓN "A FLOTE"
EL PAÍS - Noviembre
2009
Pere Gallés aprendió "a disgusto"
el oficio de panadero. Él quería ser
aquitecto y su deseo era "ir a Barcelona a estudiar",
pero su padre le convenció para que se quedara
en Castellterçol (Vallès Oriental) y
tomara las riendas del negocio familiar, un horno
"de pueblo" fundado en 1860 por su abuelo.
Allí conoció los secretos de un oficio
que hoy adora y acabó fundando Europastry,
empresa líder en España en la elaboración
y comercialización de pan prehorneado y bollería
ultracongelada. Aunque para ello tuvo que
traicionar la voluntad paterna: cumplidos los 30 años,
el emprendedor Pere Gallés abandonó
Castellterçol y abrió un horno en Badalona,
El Molí
Vell, que sería el primero de una cadena
que consta hoy de 200 establecimientos en toda España,
la mayoría de ellos en Barcelona y su área
metropolitana.
Para abastecer de productos de pan y bollería
a todos los establecimientos de la cadena nació
en el año 1982 la empresa Fripan.
Era sólo el principio de un negocio que no
ha dejado de crecer, aunque lo hizo de manera
fulgurante a partir de 1986, cuando Gallés
"importó" de Francia la idea del
pan ultracongelado. "En realidad, lo
que hicimos fue dar un paso más: en Francia
se congelaba la masa de pan en crudo, antes de la
fermentación, pero nosotros, después
de algunos años de pruebas hasta conseguir
el producto adecuado, optamos por congelar
el pan tras sacarlo del horno a media cocción.
Esto aún no se hacía en ningún
sitio", explica Gallés.
Europastry,
que inauguraba en 1990 en Barberà del Vallès
la primera línea automática de pan prehorneado
de España, abría así un nicho
de mercado en el que la empresa no tuvo competencia
alguna hasta ocho años más tarde, cuando
otras firmas en España empezaron a copiar la
fórmula, aunque sin lograr hacer sombra a la
compañía de Gallés. En 2002,
Europastry
adquirió su principal competidor en el mercado
de masas congeladas, Frida
Alimentaria, operación con la que se aseguraba
el liderazgo en España y Portugal.
Con una decena de centros de producción,
que dan empleo a 2.500 trabajadores, Europastry
facturó el año pasado 360 millones de
euros, un 10% más que el año anterior,
índice de crecimiento que se mantendrá
este año, según Gallés. La crisis
ha reducido sensiblemente las ventas en la línea
de productos de bollería -"no se considera
un alimento de primera necesidad", justifica
el director de la compañía-, pero las
pérdidas se han compensado potenciando
el subsector del pan.
Europastry
ha invertido 45 millones de euros en su planta de
Vallmoll (Alt Camp), donde se crearán
un centenar de puestos de trabajo, para incrementar
la producción del pan Gran Reserva, un producto
que la empresa lanzó "con gran éxito"
hace un año. Se trata de "un pan como
los de antes, en cuya elaboración se invierten
más de siete horas con una triple fermentación
natural", explica Gallés.
"Hemos recuperado el arte de hacer pan que heredé
de mi familia, pero mejorándolo con la tecnología
más avanzada", agrega.
Convencido de que la innovación es clave para
el crecimiento de la compañía, Gallés
se enorgullece de haber creado un departamento de
I+D, con un equipo de 20 profesionales, para el lanzamiento
de nuevos productos, como la gama de bollería
infantil "saludable", con menor aporte calórico
y sin grasas hidrogenadas. Con una red de 140 distribuidores,
Europastry
exporta un 15% de las ventas y es la cuarta compañía
europea del sector en volumen de facturación.
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