|
A MÁS PAN, MENOS OBESIDAD
INFANTIL
Diario AVUI - Marzo
2010
Los niños han sustituido
el pan por otros productos con muchas grasas y proteínas.El
bocadillo es todavía una merienda habitual,
pero corre el riesgo de convertirse en un clásico
del pasado.
Los niños comen poco pan.
Mucho menos de lo que comían sus padres. El
pan no aparece en la mayoría de desayunos y
su presencia es testimonial a la hora de comer o cenar.
Sólo gana un poco de protagonismo con la merienda,
aunque el consumo de bocadillos tampoco es lo que
era. Por el contrario, los niños que
comen más pan son los que sufren menos sobrepeso
y obesidad, tienen mejores indicadores nutricionales
y presentan menos factores de riesgo cardiovascular.
Al menos eso es lo que han observado un equipo de
expertos en nutrición de la Universidad Complutense
de Madrid a partir de un estudio en el que han analizado
los hábitos alimentarios-y, en especial, el
consumo de pan-de 508 escolares de la Estado -68 de
ellos de Barcelona-de entre 8 y 13 años durante
tres días.
Los resultados de este trabajo, que
ayer se presentó en Barcelona, dejan bien claro
que los niños no sólo comen menos frutas
y verduras de lo que sería deseable, sino que
también están muy lejos de ingerir la
cantidad necesaria de pan y cereales. Tan sólo
en comen 2,5 raciones de media, la mitad de la cantidad
recomendada, según explicó la catedrática
de nutrición Rosa Ortega, directora del estudio.
En algunos casos, los mismos niños restringen
el consumo de pan porque ya han asumido que "el
pan engorda".
"Los niños han dejado
de tomar pan para comer otras cosas que, normalmente,
tienen más grasas y proteínas",
afirma Ortega. Esta experta asegura que los niños
que comen más pan tienen, en general, una dieta
más estructurada. De hecho, de entre los niños
analizados que comían más pan, el 15,8%
padecían sobrepeso y el 14% obesidad. Son unos
porcentajes bastante elevados, pero aún lo
fueron más entre los niños que consumían
menos pan. Aquí el sobrepeso afectaba al 16,6%
de los niños y la obesidad el 20,5%.
La dieta tradicional ha tenido siempre
como base los cereales (en el Mediterráneo,
el trigo, en Asia, el arroz ...), "pero esta
dieta se ha ido deteriorando y ya no es nuestra realidad",
afirma Ortega. Nuestro organismo se acostumbró
durante siglos a una alimentación muy centrada
en los cereales y, por tanto, en un aporte calórico
procedentes de los hidratos de carbono. "Es como
si nuestro cuerpo estuviera diseñado para utilizar
un combustible y ahora hay estuviéramos dando
otro distinto, que son las grasas y las proteínas",
explica Ortega.
El estudio constató que una
intervención tan sencilla como introducir dos
raciones más de pan en el día, podría
contribuir a ajustar las dietas de los escolares.
"La ingesta de pan hace que aumente la energía
procedente de los hidratos de carbono y que se reduzcan
las calorías que provienen de los lípidos",
explica Rosa Ortega.
Un mayor consumo de cereales también
hace aumentar la ingesta de fibra, vitamina B1, calcio,
hierro, yodo, zinc y magnesio. Además, los
niños que comen más pan tienen más
sensación de saciedad, lo que evita que calmen
el hambre con comida basura.
Ver más noticias »
|